sábado, 13 de mayo de 2017

La bestia del cementerio.

Para los aficionados del horror, el término "Cementerio de Mascotas" designa no solo a una propiedad en la cual podemos enterrar a nuestros fallecidos amigos de cuatro patas, si no el libro de Stephen King, "Pet Semetary"; el cual fue adaptado como película en 1989.
En la historia de Stephen King, la familia Creed llega a habitar una casa en la localidad de Ludlow, Maine; cercana a un cementerio de mascotas que oculta un terrible secreto. Más allá del cementerio existe un campo sagrado de la tribu Micmac, el cual ha sido corrompido por un espíritu monstruoso conocido como el Wendigo.
En el libro, cualquier criatura humana o animal que sea enterrada en el campo Micmac regresa a los pocos días como un zombie corrupto y malvado. Conforme avanza la historia, no solo vemos al protagonista lidiar con su gato resucitado; si no que se nos cuentan las propiedades extrañas del cementerio, pues parece contar con una consciencia propia que atrae a los hombres a su perdición, similar al embrujo de Pennywise sobre Derry en otra de las obras de Stephen King.
Naturalmente, es una obra de ficción, pero muy pocas personas saben que el cementerio de mascotas cuenta con una contraparte en el mundo real. Y si bien no es tan horripilante o triste como la creada por King, tiene un cierto encanto sobrenatural...

En los bosques de Devonshire, Inglaterra, existe un cementerio de mascotas.
Es un sitio tranquilo y relativamente olvidado por la gente, donde desde hace décadas descansan los restos mortales de perros, gatos, conejos, hámsters y algunos animales un poco más exóticos.
Cabe mencionar que en las islas británicas son ilegales los conceptos de cementerios de mascotas, ya que un acta de protección ambiental emitida en 1990 convierte en crimen el enterrar cadáveres animales en tierras propiedad de la comisión forestal inglesa.
Aunado a eso, a inicios del 2001 las regiones rurales de Inglaterra se vieron afectadas por un brote de fiebre aftosa que acabó con un gran número de animales de granja. Para evitar la propagación de la enfermedad a la población humana, se prohibió el acceso al cementerio de mascotras de Devonshire, y cualquiera capturado cerca del área era aislado en cuarentena.
¿Pero qué tiene qué ver esto con la historia de King y lo sobrenatural?
Pues resulta que el cementerio de mascotas está embrujado.

El centro británico de Zoología Forteana ha catalogado decenas de reportes e historias de habitantes de Devonshire que han tenido encuentros con extrañas bestias alrededor del cementerio, seres que bien pueden ser descritos como 'animales fantasma'.
Además de reportes del perro negro espectral conocido en Inglaterra como el Black Shuck, existen relatos como el de una familia que viajaba en auto por las colinas durante una tarde de verano. Al pasar cerca del cementerio, vieron a un perro descrito como un Golden Retriever corriendo por el camino en dirección a ellos, y desmaterializándose justo cuando parecía que iban a chocar con él. Otro más trata de un sabueso, un Basset Hound rodeado por un aura de fatalidad y un aroma de putrefacción.

La Bestia Negra.
En ciertas ocasiones, las tumbas aparecen volteadas o dañadas, como si algún animal intentara excavar en busca de los cuerpos enterrados en el cementerio. Entre los pobladores de Devonshire se dice que esto es obra de una bestia oscura y de gran tamaño que ronda los bosques alrededor del cementerio.
Hace unos años, un policía identificado como 'John' tuvo un encuentro cercano con este ser mientras patrullaba en su vehículo por los estrechos caminos de terracería que dividen las colinas. Al pasar cerca del cementerio, el policía vio una criatura grande como un oso, que saltó de los árboles y corrió por el camino. En otra ocasión, el policía encontró al animal excavando una tumba en busca de huesos.
De manera similar, un trabajador de Devonshire dijo haber visto al ser poco tiempo después; describiéndolo como un oso con cola larga que podía trepar a los árboles con la misma facilidad que una ardilla. De acuerdo con él, se encontraba paseando a su perro entre las lápidas cuando se sintió observado. Unos minutos más tarde, vio como la bestia emergía de entre un área de matorrales a unos cincuenta metros de distancia. Temiendo por su vida y de su perro, el hombre echó a correr y desde entonces no volvió a caminar por el cementerio durante la noche.

Existe una teoría entre la policía y el gobierno de Devonshire que sostiene que el animal podría ser un glotón, pero esta suposición pierde toda validez al recordar que el glotón ha estado extinto en las Islas Británicas desde el final de la edad de hielo; hace unos diez mil años. Eso, y que no es tan grande como para ser comparado con un oso, mismos que también están extintos en las islas.
Durante toda la década de los noventa se sostuvo la idea de que podía haber una colonia de glotones viviendo en las colinas cerca de Devonshire, y que al ser omnívoros y de hábitos carroñeros; bien podrían estar rapiñando los cuerpos de mascotas que seguían siendo enterrados en el lugar.
¿Podrá ser la bestia negra un glotón o un animal exótico escapado, similar a la teoría de los grandes gatos británicos? ¿O hablamos de una bestia sobrenatural similar al Wendigo que acecha el camposanto Micmac en la novela de King?

lunes, 1 de mayo de 2017

Zozzaby - El payaso fantasma.

En diciembre del año 2002, los hermanos únicamente conocidos como Thomas y Aaron, de 13 y 10 años respectivamente; dormían en su habitación, en la ciudad inglesa de Liverpool.
Thomas dormía en la parte superior de la litera, mientras que Aaron dormía debajo. A eso de las tres de la mañana, ambos despertaron por el sonido inconfundible de una risa. Thomas describiría la risa como un 'eco'. 
Al abrir los ojos, ambos vieron algo que los marcaría de por vida: Ahí, de pie en la esquina más cercana a la puerta del dormitorio estaba un payaso. La figura, transparente y vestida con un traje abombado, un sombrero cónico y una gorguera con olanes; era indudablemente un payaso, o más bien el fantasma de un payaso.
Cual Tim Curry en la película 'It', el payaso espectral parecía estarse partiendo de la risa; apuntando a los niños con un dedo mientras se sujetaba el vientre con la otra mano. Su rostro era siniestro, no solo por el maquillaje, si no por una larga nariz puntiaguda y retorcida de color rojo, y un par de ojos huecos como los de un esqueleto. Alrededor del espíritu había un halo de un tenue color verde.

Aterrorizados, los chicos se percataron de que en la habitación olía a algo. Era un olor dulce y enfermizo. 
Thomas gritó para llamar a sus padres, pero nadie parecía escucharlos. Al darse cuenta de esto, el payaso se rió aún más fuerte y les hizo señas de que se acercaran. En ese momento, ambos muchachos decidieron salir huyendo. Se arriesgaron al pasar junto al payaso, y al hacerlo, este estalló en gritos y carcajadas más sonoras. 
Al llegar con sus padres y decirles lo que pasaba, estos fueron a la habitación pero no encontraron algo más que un olor dulzón, el mismo que los chicos decían haber olido anteriormente. Fue tanto el shock que los niños se negaron a dormir en su habitación por varias semanas.
La historia concluyó hasta fines de enero, cuando Adam, un primo de cuatro años de edad; se quedó a dormir en la casa. Naturalmente no se le mencionó nada del payaso.

Una mañana, Adam le mencionó a la madre de Thomas y Aaron que había estado hablando con un 'hombre gracioso' llamado Zozzaby. Adam, que era fanático del dibujo, incluso realizó un boceto con crayolas del hombre; el cual apareció en la misma habitación de los niños. El misterio se profundizó, pues al indagar con los dueños anteriores de la casa, uno de ellos le relató a la mujer una historia ocurrida en 1950.
En ella, un par de hermanos estaban durmiendo en el mismo cuarto cuando despertaron por el sonido de una carcajada hueca; encontrándose con que en la habitación había un payaso grotesco junto a la puerta, el cual les impedía salir corriendo de ahí.

Al indagar más, la mujer descubrió que en esa misma casa a comienzos del siglo XX había vivido un actor circense de nombre Freddy Zozzaby. El nombre, Zozzaby, era un derivado de la palabra checa 'zozabe', la cual significaba 'gran nariz'. 
¿Y cuál era el rasgo distintivo de Zozzaby? 
Una gran nariz de plástico.

Finalmente, una de las personas que vieron al payaso en 1950 encontró el significado del aroma al cabo de varios años. Al morir su padre, fue a visitar al embalsamador que se encargaría de preparar el cuerpo y ponerlo en un féretro abierto.
Y el olor era exactamente el que recordaba del encuentro con Zozzaby.
Fluido para embalsamar.

Gilles de Rais - El Satánico Mariscal.

Gilles de Rais (1405-1440)
Gilles de Montmorency-Laval, Barón de Rais, fue un caballero famoso en la Francia medieval por servir junto a Juana de Arco durante la renovación de la Guerra de los Cien Años contra Inglaterra. Pero no son sus actos militares los que lo tornaron una figura icónica, si no su relación con prácticas ocultistas y el asesinato de varios niños en los años posteriores de su vida.

Sus primeros años.
Vincent Cassel como Gilles de Ray en la película "Jeanne d'Arc".
A la edad de 11 años, Gilles de Rais (como se le conoce comúnmente) se volvió heredero de la fortuna más grande en Francia. A la edad de 16 aumentó todavía sus ingresos al casarse con la extremadamente rica Catherine de Thouars. A la edad de 20 años, sirvió junto a Juana de Arco como su teniente; peleando con tanto mérito que recibió el título de Mariscal de Francia por parte del rey Carlos VII.
Se dice que en su servicio junto a Juana de Arco, Gilles de Rais se enamoró de ella y se convirtió en su guardián y protector hasta que la joven terminó quemada en la hoguera en 1431. Con ello, de Rais creyó que todos sus años como cristiano devoto y al servicio de Dios fueron en vano; pues la misma doncella de Orléans fue traicionada por la iglesia.
Algunos historiadores insisten en que los actos que de Rais cometió posteriormente se deben a que eran su forma de desquitarse por la traición de Dios a Juana de Arco.

Así, para marzo de 1433, el cada vez más ermitaño de Rais decidió retirarse de la vida militar y las cortes europeas para perseguir sus propias metas; en concreto la construcción de 'La Capilla de los Santos Inocentes', donde él mismo oficiaba la misa en túnicas de diseño propio, así como la producción de un espectáculo teatral llamado 'Le Mistére du Siége d'Orléans'. 
La obra era un esfuerzo titánico para la época, con más de veinte mil líneas de diálogo y un elenco consistente de 140 actores principales y 400 extras. Para cuando comenzó la producción, de Rais ya se encontraba casi en bancarrota; por lo que vendió todas sus propiedades en Poitou y Maine, quedándose solo con dos castillos en Anjou: Champtocé-sur-Loire e Ingrandes. De todos sus ingresos, la mayoría fue designada a la producción de su obra; la cual se presentó por primera vez en Orléans en mayo de 1435. Se elaboraron seiscientos disfraces que solo se usarían una vez en cada obra; siendo realizados de nuevo en actos posteriores. También de Rais se encargó de costear cantidades ilimitadas de comida y bebida para los espectadores.

Desesperados por el despilfarro de de Rais, sus familiares se unieron en junio de ese año y escribieron una carta al Papa Eugenio IV para que renegara de la Capilla de los Santos Inocentes; pero el santo padre se negó a hacerlo. Fúricos, los familiares del Mariscal llevaron sus preocupaciones ante el rey de Francia, y el dos de julio se proclamó un edicto en Orléans, Tours, Angers, Pouzages y Champtocé-sur-Loire denunciando a Gilles de Rais como un despilfarrador y prohibiéndole el vender más propiedades; así como la proclamación de que ningún súbdito del rey Carlos VII debia realizar tratos con él y aquellos en control de los castillos propiedad de de Rais debían venderlos.
Pero decidido a lograr su cometido, de Rais vendió todos sus objetos de arte, manuscritos, libros y ropas para costear la obra. Para el momento en que abandonó Orléans a principios de septiembre de ese año, la ciudad estaba llena de objetos valiosos que el hombre se vió obligado a abandonar.

Gilles de Rais y el ocultismo.
En 1438, de Rais envió a un sacerdote de nombre Eustace Blanchet en busca de individuos que supieran de alquimia y convocación de demonios. Blanchet conoció al clérigo Francois Prelati en Florencia y lo invitó a servir a de Rais.
Tras comprar libros mágicos a un viajero bretón y revisar la biblioteca de Prelati, de Rais eligió realizar experimetnos con el fin de convertir materiales en oro para fundar sus empresas. Al poco tiempo, de Rais convirtió un ala de su castillo en una serie de enormes laboratorios de alquimia, lo que llamó la atención de hechiceros, nigromantes y alquimistas de toda Europa. Los fines de estos eran diversos, desde chantajear y sacarle oro a de Rais, hasta la obtención de respuestas en los tomos mágicos de Prelati y el deseo de realizar alquimia con el fin de lograr la ansiada transmutación.
Y aunque de Rais se reunió con decenas de magos y alquimistas en extensivas sesiones de trabajo, nunca se logró algo en concreto. De la alquimia pasó a la invocación de demonios, intentando invocar a uno llamado Barron; bajo la idea de que el demonio le ofreciera riquezas para continuar con su obra. 
Ningún demonio se manifestó tras varios intentos, por lo que el Mariscal terminó frustrado y Prelati le explicó que Barron requería un sacrificio sacrílego. En concreto, el sacrificio de un niño y la oferta de sus órganos en viales de cristal.

Los asesinatos.
Ilustración de los asesinatos.
Bajo las indicaciones de Prelati, de Rais decidió sacrificar a un niño.
El elegido fue un joven plebeyo de nombre Jeudon. Los primos de de Rais, Gilles de Sillé y Roger de Briquevile, le pidieron prestado al muchacho a su patrón, un peletero de nombre Guillaume Hilairet; bajo la excusa de que el chico llevara un mensaje.
Al no regresar, los dos nobles le contaron a Hilairet que el chico seguro debía haber sido secuestrado por asaltantes de caminos o tal vez acabó empleado en Tiffauges como un paje. En realidad, de Rais mató al niño y usó su sangre para escribir evocaciones y fórmulas arcanas. Y aunque Barron jamás apareció y los metales elegidos no se convirtieron en oro, Gilles de Rais se sintió realizado. 
Acababa de descubrir que le gustaba la tortura y el asesinato de niños.

Al poco tiempo, Gilles de Rais se mudó a Machecoul, donde de acuerdo con su confesión al ser capturado, sodomizó y mató a un gran número de niños; de los cuales solo se encontraron cuarenta cuerpos en Machecoul durante 1437.
De acuerdo con el autor Jean Benedetti, los asesinatos siempre se cometían con el mismo procedimiento. En la biografía que publicó en 1971, Benedetti escribe lo siguiente:

"El niño era mimado y vestido con las mejores ropas posibles. La noche comenzaba con un banquete y grandes cantidades de vino, el cual actuaba como estimulante. Después de eso, al niño se le conducía a una habitación a la que solo se le permitía el acceso a Gilles de Rais y su círculo de confidentes. Ahí, se le explicaba qué iba a pasar; y la impresión y el terror inmediato en la víctima eran un placer inicial para de Rais."

El sirviente personal de de Rais, conocido como Poitou, fue un cómplice y declaró que su amo desnudaba al niño y lo colgaba con cuerdas; entonces se masturbaba sobre el vientre del niño. Si la víctima era un muchacho, le tocaba los genitales y las nalgas. 
Después lo bajaba y le decía que todo era un juego, y que no pasaría nada. Entonces, de Rais mataba al niño por su cuenta propia u obligaba a su primo Gilles de Sillé, Poitou o a otro sirviente de nombre Henriet a hacerlo. Los métodos eran diversos: decapitación, degollamiento, desmembramiento o el romperle el cuello con una vara. En caso de cortarlo, se usaba una espada corta y de hoja gruesa conocida como 'braquemard'.
Poitou testificó que a veces, de Rais abusaba de los niños independientemente de su género antes de matarlos; e incluso llegaba a hacerlo luego de que la víctima había sido degollada o decapitada. De acuerdo a Poitou, de Rais encontraba un cruel placer sexual en penetrar los agujeros abiertos en la garganta o la base del cuello en lugar de usar los orificios naturales.

De Rais confesó que cuando mataba a los niños, los besaba y sostenía en lo alto las cabezas y extremidades para observarlas; mientras que ordenaba abrir los cuerpos en canal para deleitarse con la vista de los órganos internos. En otras ocasiones, se sentaba en los estómagos de los niños moribundos y reía con placer al ver como fallecían finalmente.
Poitou dijo que Henriet y él quemaron los cuerpos en la chimenea de la habitación de Gilles de Rais, y que las ropas de las víctimas eran incineradas para minimizar el olor de la carne achicharrada. Las cenizas eran arrojadas posteriormente a la fosa séptica del castillo, a un foso a sitios remotos.

La captura de De Rais.
El Arresto de Gilles de Rais.
El 15 de mayo de 1440, de Rais secuestró a un clérico durante un altercado en la iglesia de Saint-Étienne-de-Mer-Morte; lo que llevó a una investigación por parte del obispo de Nantes. En este proceso se descubrieron los crímenes, y el 29 de julio se publicó la investigación. Con ayuda del antiguo protector de de Rais, Juan VI, duque de Bretaña; el Mariscal y sus sirvientes Poitou y Henriet fueron arrestados el 15 de septiembre; tras una investigación secular paralela a la investigación del obispo de Nantes.
En la declaración de los cargos, el obispo escribió que no solo se le acusaba de matar, estrangular y masacrar niños inocentes; si no con los crímenes de invocación y pacto con demonios, sacrificios satánicos y herejía.
Los testimonios de testigos, incluído el de Etienne Corillaut, uno de sus sirvientes que lo acusó de matar hasta a 800 niños; alargaron el proceso de juicio hasta el 21 de octubre cuando de Rais admitió sus crímenes. La transcripción del juicio, así como el testimonio del Mariscal, fueron tan gráficos que los jueces franceses ordenaron que las peores partes se borraran de los registros.
Al final, el número de víctimas quedó como un dato apócrifo con estimados de entre 80 a 200, mientras que algunos conjeturaron una increíble cifra de 600; y la edad de las víctimas iba de seis a dieciocho años, siendo predominantemente del sexo masculino.

La ejecución.
La ejecución de Gilles de Rais.
Debido a su altísima posición en la corte de Francia, a Gilles de Rais se le dio la piedad de ser estrangulado antes de terminar en la hoguera. El 23 de octubre, se condenó a Poitou y Henriet a muerte; y al mismo Gilles de Rais el 25 de ese mes. 
La ejecución tuvo lugar el 26 de octubre. A las nueve de la mañana, de Rais y sus cómplices fueron conducidos en procesión al sitio de ejecución en la Ile de Biesse. Gilles habló con la multitud y exhortó a sus sirvientes a morir con valentía, pensando solo en la salvación. A las once de la mañana, se encendió la pira y de Rais fue colgado sobre ella para morir antes de quemarse. La cuerda que sostenía su cuerpo fue cortada y el cuerpo se precipitó a las llamas; siendo reclamado por cuatro mujeres que lo enterrarían después.
Henriet y Poitou fueron ejecutados de forma similar, aunque en su caso permitieron que los cuerpos quedaran reducidos a cenizas; las cuales fueron dispersadas al viento. Gilles de Rais fue enterrado en un cementerio carmelita, tras una ceremonia católica.
Prelati y los hechiceros satánicos involucrados con los rituales solo fueron condenados a unos cuantos meses en prisión por su parte en los asesinatos.

¿Culpable o inocente?
"The Forbidden Lecture, Gilles de Rais by Aleister Crowley".
Donde Crowley defiende a Gilles de Rais.
Pese a lo sórdido de sus crímenes, hay quienes sostienen que Gilles de Rais puede haber sido inocente, y toda la historia de los asesinatos y el satanismo fue obra de la iglesia católica o el gobierno francés; pues al morir el Mariscal todas sus tierras y propiedades restantes quedaron a cargo del duque de Bretaña, quien las dividió entre sus nobles.
A comienzos del siglo XX, el ocultista Aleister Crowley escribió un tratado para cuestionar las decisiones de las autoridades eclesiásticas y seculares en el caso de Gilles de Rais. La escritora y antropóloga Margaret Murray propagó, junto a Crowley, una hipótesis sobre que en realidad Gilles de Rais era un brujo y miembro de un culto a la fertilidad dedicada a la diosa pagana, Diana.
Otros historiadores descartan la teoría, describiendo a de Rais como un católico que descendió al crimen y la depravación por lo ocurrido con Juana de Arco.
En 1992, el masón Jean-Ives Goëau-Brissonniére, Gran Maestro de la Orden Masónica de Francia; organizó una 'corte' consistente de ex primer ministros franceses, miembros del parlamento y expertos de la UNESCO para re-examinar el material original y la evidencia del juicio medieval. Un equipo de escritores, abogados y políticos decidieron que de Rais no era culpable.
De acuerdo al escritor Gilbert Prouteau, la inocencia de de Rais era obvia, pues no se encontró a algún cuerpo en el castillo de Tiffauges y la supuesta evidencia fue sembrada por señores rivales para quitarle las tierras. 
Pese a ello, la historia continúa creyendo que de Rais fue culpable de sus crímenes; aunque no se haya determinado un motivo en concreto.

El fantasma de Stow Lake.

Stow Lake.
El Parque Golden Gate es un gran espacio abierto construido en la ciudad de San Francisco, California; el cual data de 1871 y cuenta con un tamaño de casi cinco kilómetros. Es extremadamente famoso, y es el quinto parque urbano más visitado en los Estados Unidos justo detrás del Central Park de Nueva York, el Lincoln Park de Chicago y los Parques Balboa y Mission Bay en San Diego.

Pero como ocurre con muchos de estos sitios (ya se ha hablado anteriormente de los eventos paranormales en Lincoln Park y el Zoológico de Chicago), el Parque Golden Gate es famoso por sus historias de actividad sobrenatural, en concreto las que involucran el espíritu de una mujer que perdió a su bebé y ronda desesperada por las inmediaciones del estanque conocido como Stow Lake.

La mujer 'brillante'.
El seis de enero de 1908, el diario San Francisco Chronicle publicó un reportaje sobre un misterioso suceso en el parque. Aparentemente, la policía de la ciudad detuvo a un hombre por conducir a exceso de velocidad, y la razón que obtuvieron del muy aterrorizado sujeto fue una historia que les heló la sangre.
De acuerdo con el hombre, se encontraba saliendo del parque en dirección a su vehículo cuando dijo haber encontrado a una figura que bloqueaba su camino en una de las veredas del parque. La describió como una horripilante mujer de blanco, que 'brillaba' y caminaba descalza. Y así, comenzó la leyenda del fantasma de Stow Lake; la cual ha existido en el folklore de San Francisco por más de un siglo, con muchos aventureros e incautos por igual diciendo haber encontrado a una mujer que buscaba a su bebé a mitad de la noche.

Como ocurre con la mayoría de las leyendas urbanas, hay una infinidad de variantes de la historia original. Aunque cabe mencionar que en este caso, la mayoría comparte un mismo punto definido: Así, se dice que a inicios de 1900, una mujer paseaba con sus hijos alrededor de Stow Lake cuando se cansó y decidió descansar en una de las bancas en las orillas del lago.
Al hacerlo, encontró a otra mujer y ambas comenzaron a platicar para pasar el rato. Al finalizar la conversación, la mujer decidió volver a casa y llamó a sus hijos. Volteó en busca de la carriola donde iba su bebé de meses de edad; encontrándose con que esta había desaparecido. Para desgracia de la madre, la carreola de metal había rodado por el prado ligeramente inclinado y terminó cayendo a las aguas del lago.
La mujer pasó horas buscando a su bebé, preguntándole a la gente si habían visto la carreola. Todo esto sin resultado alguno. 
La última vez que se le vio, caminaba hacia el lago mientras sus dos hijos restantes la observaban con desesperación. Jamás se le vio de nuevo, y aunque el cadáver del bebé emergió al poco tiempo, la mujer se esfumó misteriosamente en las aguas bajas del lago.
Otras versiones más oscuras dicen que la mujer incluso mató a su bebé al ahogarlo en el lago en medio de un arranque de cólera, una más dice que el bebé fue abducido o que incluso la mujer cometió suicidio al verse incapaz de criar a un tercer hijo. No importa, pues en sí la historia sigue siendo la misma; similar a lo que ocurre con La Llorona.

Desde entonces, las leyendas dicen que si se camina por las noches cerca del lago, se puede ver a una mujer descalza y con un vestido blanco que busca a su bebé perdido. El fantasma le suplica a los extraños por información de su bebé, y desaparece cuando se da cuenta de que no pueden ayudarle.
Se dice también que el fantasma puede atacar si la gente se le acerca. Una leyenda reza que se le puede invocar al repetir "dama blanca, dama blanca, tengo a tu bebé" tres veces. El fantasma aparece y pregunta si la persona en cuestión ha visto a su bebé. El contestarle que sí, ocasionará que el fantasma persiga al invocador, mientras que decir que no puede ponerla colérica y llevarla a ahogar a su víctima en el lago.
En noches de luna llena, el fantasma puede ser visto saliendo de las aguas en busca de su bebé. Y otros fenómenos reportados en las cercanías del lago incluyen autos que dejan de funcionar sin razón aparente, escalofríos, la sensación de ser observado y ataques de depresión.

La Pionera.
La Pionera.
Otro elemento de la leyenda involucra una estatua construida llamada 'La Pionera y sus Hijos'. Hecha de bronce en 1914 como un tributo a las mujeres pioneras del salvaje oeste, la Pionera fue colocada en el parque en el año 1940; y es la única estatua en Golden Gate que muestra a una mujer. 
Por los elementos, el bronce de la estatua se ha tornado de un verde sucio, mientras que una extraña mancha blanca en su rostro se debe supuestamente a algún químico o ácido arrojado a ella. Aunque hay quienes insisiten que este color puede estar ligado a la historia sobrenatural del parque. Una leyenda urbana en San Francisco dice que la Pionera está embrujada, y que puede moverse por sí sola; y que al hacerlo ha provocado las inexplicables cicatrices en el metal.
Si alguien se acerca a ella en noches con niebla o muy oscuras, podrá ver como la estatua mueve su cabeza; como si estuviese en busca de algo, y unos más apuntan que bajo ciertos ángulos de luz, el rostro de la estatua puede contorsionarse en una mueca aterradora. Hay historias de gente que se confunde al ver la estatua durante el día, pues en las noches han visto que no hay dos niños, si no que también aparece la estatua de un bebé al pie de la madre. Otros más apuntan que pueden escucharse risas de niños alrededor de ella en las noches de luna llena.

El Snallygaster.

El Snallygaster es una criatura legendaria nativa de las colinas alrededor de Washington D.C. y las regiones boscosas de Maryland, y se le describe como una especie de dragón o ave monstruosa con pico metálico, colmillos afilados y tentáculos de pulpo. Se rumora que el Snallygaster es un fiero depredador que succiona la sangre de sus víctimas.

El Schneller Geist.
Los orígenes de la leyenda empiezan en el siglo XVIII, donde se describe un monstruo conocido como el Schneller Geist entre los primeros inmigrantes alemanes que poblaron la zona. La primera variación de la leyenda habla de una sirena o arpía de rasgos demoniacos; así como un espíritu asociado con el Poltergeist y actividad fantasmal como puertas que se cierran solas, objetos que se mueven sin explicación o papeles que salen volando. 
En algún punto de ese siglo, el Schneller Geist (alemán para 'fantasma veloz') evolucionó de un espectro a la sirena y finalmente a una figura con rasgos en común con las grandes aves del trueno y los dragones europeos; y en el siglo XIX la leyenda fue resucitada brevemente para atemorizar a los esclavos que buscaban escapar por las noches.

El pánico de 1909.
A comienzos de febrero del año 1909, el condado de Frederick en Maryland recibió los ejemplares del diario 'Valley Register' de Middletown; en los cuales se hablaba del terrible Snallygaster; el cual supuestamente había sido reportado en sitios distantes como Nueva Jersey, Virginia del Oeste, Ohio y al parecer algunos puntos remotos de Maryland. E incluso se manejó que sus huellas fueron encontradas en la nieve en algún lugar de Nueva Jersey.
De cualquier manera, la bestia fue 'avistada' por primera vez por James Harding; quien la describió como un monstruoso animal volador con alas colosales, un pico largo y afilado, zarpas de acero y un ojo en medio de la frente. Dijo que hacía ruidos agudísimos, y parecía un híbrido entre un tigre, un dragón y un vampiro.
En la descripción se narra que mató a un hombre de color, Bill Gifferson, y que usó el pico para perforarle el cuello y succionarle la sangre antes de salir volando hacia las montañas.

En Virginia del Oeste, se dice que casi se llevó a una mujer de la localidad de Scrabble, y que se descubrió un huevo de la criatura; el cual se intentó incubar sin éxito alguno.
T.C. Harbaugh, de la ciudad de Casstown en Ohio, escribió una carta al Valley Register al poco tiempo de ello; narrando su encuentro con una bestia voladora que volaba en círculos sobre los bosques, y la cual contaba con una gran cabeza cornada, alas emplumadas y una cola extremadamente larga. 
En Maryland fue visto por primera vez por un hombre de color, el cual se encontraba trabajando en un horno para ladrillos en Cumberland. El hombre volvía a revisar el horno cuando se encontró a la bestia posada sobre la chimenea, dormida y sin ser afectada por el espeso humo negro que emergía del horno. Al verse perturbado, el Snallygaster lanzó un chillido ensordecedor y se fue volando.
Un cazador dijo haberle disparado en Hagerstown, se le vio en un lugar conocido como 'El Salto del Amante' y también volando en las montañas entre dos pueblos; donde se decía que fue encontrado y destruido un huevo tan grande como para contener un elefante bebé.
Los reportes del Snallygaster fueron tantos y provocaron una histeria de tamaño tal que en algún momento se mencionó que el presidente Theodore Roosevelt, famoso por ser un aficionado a la caza mayor; iba a posponer un viaje a Europa con el fin de ir en una expedición para capturar al Snallygaster.
El Instituto Smithsonian se mostró interesado en la bestia, lanzando una recompensa de cien mil dólares para cualquiera que pudiera llevar un ejemplar completo a Washington. 

Al Snallygaster se le vio por última vez en marzo de ese año, donde tres hombres la confrontaron en una estación de trenes por espacio de hora y media; hasta que el animal huyó en desbandada hacia los bosques del condado Carroll.

La bestia de Washington.
Pasaron veintitrés años para que el Snallygaster fuera visto otra vez, esta ocasión en South Mountain, al sur de Washington D.C.. Los testigos dijeron ver una criatura del tamaño de un dirigible, con poderosas alas y brazos similares a los tentáculos de un pulpo. Y aunque la criatura volaba en lo alto e ignoraba a los pobladores del valle, se generó un pánico en el cual las personas se encerraron en sus casas por temor a ser atacados.
Por las descripciones, se creyó que se trataba del Snallygaster, y que posiblemente era alguna de las crías salidas de los huevos que se reportaron en la región. Dos residentes, Charles F. Martin y Edward M.L. Lighter llamaron a los diarios locales para contar que mientras viajaban en un camión por el National Pike, vieron al Snallygaster volando por sobre su vehículo en dirección a las montañas.

El "fin" del Snallygaster.
La leyenda de la criatura llegó a su fin en una manera por decir, cómica.
De acuerdo al Valley Register, el animal volaba sobre Frog Hollow en Washington cuando fue atraído por el olor de una tina de dos mil quinientos galones de alcohol ilegal. Al volar sobre ella, la criatura terminó mareada por los vapores que salían del licor, y cayó al líquido hirviendo; donde murió. Al poco tiempo de ello, dos agentes federales arribaron al lugar y encontraron el cadáver de la vestia en la tina; el cual supuestamente volaron en pedazos con doscientos kilos de dinamita.
En realidad, el Snallygaster jamás existió.
Su existencia, al igual que como ocurre en muchos pánicos morales, se debe al trabajo imaginativo de un grupo de periodistas; en concreto el personal del Valley Register.  George C. Rhoderick y Ralph S. Wolfe, periodistas del diario, decidieron a comienzo de 1909 que lo mejor sería escribir una historia sensacionalista para entretener a los lectores y aumentar la circulación del diario.

jueves, 27 de abril de 2017

Okinawa.

"Hace años estuve estacionado en la base estadounidense de Okinawa, en Japón.
Como sabrán, Okinawa es una isla japonesa literalmente cubierta por bases estadounidenses; y me tocó estar en la más pequeñas de todas, un campamento en el bosque llamado Camp Courtney.
Mi trabajo era de guardia, así que básicamente estaba sentado en una caseta chiquita con una oficina, una tele y un radio; y consistía en dar rondines por la noche y responder a llamadas de Camp Courtney por si había algo fuera de lugar.

Mi historia comienza en una noche de jueves. Me tocó montar guardia en medio de una tormenta jodida, un monsón. Rayos, vientos como de huracán, lluvia pesada y truenos que hacen temblar la tierra. Cliché, lo sé. Pero así era.
En fin, un vigía me llama para decirme que acaba de ver a una niña corriendo hacia el bosque cerca de la reja de entrada. Y sí, de inmediato pensé que era algo MUY raro. 
Aquí debo explicar que Okinawa es el lugar donde se luchó una de las últimas y más sangrientas batallas de la Segunda Guerra Mundial; y donde cientos, si no es que miles de civiles fueron asesinados. Así que sí, asumí que era un fantasma.
Llegué a la puerta completamente empapado y le pregunté al vigía sobre lo que había visto.

"No sé, viejo. Era una niña vestida de blanco. Parecía una enfermera y se fue por el camino que pasa por la puerta."

Me dieron escalofríos, y explicaré porqué:
En Japón hay tumbas grandes por todos lados, en especial en Okinawa. Y es extremadamente irrespetuoso pasar sobre de ellas. La gente dice que acabarás maldito si lo haces, de hecho. Las que teníamos en la base estaban prohibidas para nosotros, y había signos que decían en japonés y en inglés que solo los parientes de los muertos en las tumbas podían acercarse a ellas.
Bueno, joder.
Caminé hacia el camino y alumbré los pastizales. Nada. Llamé preguntando si alguien necesitaba ayuda, pero sin respuesta. Cansado, mojado y algo asustado, me dije a mi mismo que no valía la pena; y que además no quería pasar la noche cazando fantasmas. Le dije al vigía que seguro era un gato, y sí, me miró con la expresión que se están imaginando.
Dos horas después, otro vigía que acababa de llegar por el cambio de turno me llama y me dice que acaba de ver a alguien corriendo por el pasto. Con una mierda, eran las dos de la mañana y la tormenta empeoró muchísimo. 
Fui a revisar de nuevo, y le pregunté al vigía si era por casualidad una niña con un vestido blanco. Sí, era la niña. Y para ese momento ya tenía mucha curiosidad, así que me convencí de ir a revisar.
Salí, hice los llamados de procedimiento y nada. Caminé por los pastizales y entré al bosque, que más bien era como una jungla. Tuve esa sensación de arrepentimiento, pero seguí. Era tan oscuro que la lintena solo hacía que las cosas se vieran más tétricas, y a medio camino recordé que en esa época del año había un montón de serpientes y arañas bananeras de esas que parecen tarántulas.
Joder, joder, joder.
Me dije que seguiría caminando hasta ver el signo y luego volvería. No hay pierde, porque en realidad son unos letreros muy grandes y no hay forma de perderlos de vista. 
El bosque estaba callado, y para entonces la tormenta ya había disminuido. Me preocupó que el camino pareciera mucho más largo de lo que recordaba, pues ya había caminado el tiempo suficiente para ver el letrero y es más; con la oscuridad ya ni siquiera sabía si estaba en el camino que atravesaba el bosque. 
Perdido.

Me asusté.
Tomé una pausa táctica, respiré y traté de tranquilizarme diciendo que podía ser peor. Y justo me decía que podría haber estado en combate o algo así cuando escuché un llanto en la selva. La clase de gemido agudo que manda escalofríos por la espalda y te pone la piel de gallina. 
Grité, preguntando si había alguien ahí y el llanto solo se hizo más fuerte. Más y más, como si algo se acercara. Sentí una presencia detrás de mí. 
Decidí mandar todo al demonio y corrí hacia el sentido opuesto, o sea, más al interior de la selva. Me di cuenta de que no corría sobre lodo, si no algo duro. Miré hacia abajo y vi que era un camino empedrado. Estaba a seis metros de una de esas tumbas gigantes, así que le imploré a quien estuviese enterrado ahí que me perdonaran y que estaba perdido. 
El llanto volvió a sonar cerca de mí, lo que quiere decir que esta cosa me estaba siguiendo. 
Me congelé, y escuché que se acercaba más y más. 

"COG, ESTE ES ECO 3 ALFA RADIO. CAMBIO."

Salté en el aire y grité un poco. El radio acababa de sonar, y contesté. Me di cuenta de que el llanto ya había cesado. Así que decidí voltear hacia la tumba y... ahí estaba la jodida niña.
Una niña japonesa, pálida como la nieve y vestida de blanco.
Grité y corrí como un loco hasta que finalmente salí de la selva. Llegué a un punto diferente del campamento, así que no me quedó más que volver a mi puesto. Mojado, asustado y paranoico. 

Al día siguiente le conté a todos, y uno de los veteranos me dijo que muchos la habían visto, incluido él. Desde ese día, las luces de mi habitación se apagan por sí solas, escucho golpes en la ventana, se caen las cosas y pasan otras cosas raras.
Un día, las luces se apagaron y mi compañero de habitación y yo vimos una figura negra. Así que lo primero que pensamos fue en tomarle una foto.
Y aquí está.
Me siento mal cada que la veo.
Y no, no es falsa."

Historia extraída de 4Chan.

La leyenda del monstruo del castillo Glamis.

Ilustración basada en historias de la familia Bowes-Lyon.
El castillo de Glamis, en Escocia, es un punto histórico y famoso gracias a la obra de Macbeth, de William Shakespeare. En el trabajo del dramaturgo, es en Glamis donde Macbeth mata a Duncan en el año 1040; mientras que históricamente fue donde un grupo de asesinos acabó con el Rey Malcolm II en 1034 y también el hogar de la Reina Isabel II, la Reina Madre y el lugar de nacimiento de la princesa Margaret.
Pero lo que pocos saben, es que el castillo también fue hogar de un ser legendario conocido como el Monstruo de Glamis. 

De acuerdo con las leyendas del lugar, el Monstruo era el heredero deforme de la familia Bowes-Lyon, nacido en 1800 y muerto (sorprendentemente) en 1921. Su deformidad le daba el aspecto de un huevo gigantesco, con brazos y piernas pequeñas; pero una fuerza y maldad descomunales. Es un secreto familiar, el cual supuestamente solo se le dice a los herederos masculinos de la familia Bowes-Lyon al llegar a la mayoría de edad.
La tradición oral del lugar dicen que la existencia de la criatura solo son conocidas por cuatro hombres a la vez, en concreto el Conde de Strathmore, su heredero directo, el abogado de la familia y el encargado del estado de Glamis. Al llegar a los veintiún años, el heredero de la familia recibe el conocimiento de la existencia del ser, y se le muestran los restos de la criatura. 
En una ocasión, una Lady Strathmore escuchó los rumores del Monstruo, así que se acercó cautelosamente al encargado del estado y le preguntó por el secreto; a lo que el hombre le respondió ominosamente que "no debía saber la verdad, pues si lo hiciera no podría volver a vivir tranquila".

La carta de la Señora Bond.
En 1912, el autor Elliott O'Donnell escribe en su libro 'Scottish Ghost Stories' (Historias de fantasmas de Escocia) sobre los contenidos de una carta que había recibido de una supuesta señora Bond; quien pasó tiempo en el castillo Glamis y tuvo un encuentro con el ser. 
La carta reza lo siguiente:

"Han pasado muchos años desde que estuve en Glamis. De hecho, era apenas una niña cuando llegué por primera vez a la villa. Pero pese a mi corta edad, no era nerviosa o imaginativa; me inclinaba a creer en lo que era cierto y práctico.
Así que cuando mis amigos exclamaron sorpresa por que permanecería en Glamis, diciendo que el lugar estaba embrujado; estallé en risotadas por lo ridículo que me parecía, y les respondí que no existían tales cosas como fantasmas o hadas."

Esa noche, la señora Bond apenas comenzaba a dormirse cuando tuvo una vívida y horripilante experiencia con un ser sobrenatural, como describía en su carta: 

"Lento, muy lento, la cosa, lo que fuese, tomó forma. Piernas - Deformes, grotescas, piernas humanas. Un cuerpo - Peludo y jorobado. Brazos - Largos y como patas de araña, con dedos torcidos y nudosos. Una cabeza - Grande y bestial, cubierta por una masa retorcida de pelo gris que colgaba sobre su frente protuberante y orejas puntiagudas como una parodia horrible de rizos.
El rostro - y aquí se confirmaron mis peores expectaticas - era grande y blanco, similar al de un cerdo y con expresión malévola; una combinación diabólica de todos los rasgos atroces y animales, pero con la intención decidida de un psicópata.
Permanecí boquiabierta mientras la criatura se alzaba sobre sus ancas en la misma forma que un simio, y me miraba terriblemente. Entonces avanzó hacia adelante, rodó y se desplomó como una grotesca tortuga, regodeándose en la calidez de los rayos de sol que se filtraban por mi ventana al amanecer.
En este momento la puerta se abrió y alguien entró a la habitación. Hubo un grito que despertó al castillo, un alarido de algo que parecía no animal ni humano, algo molesto.
Ya no veía a la cosa, pero mi mente me llevó a asociar el gemido con la bestia."
Hay quienes describen al monstruo como
un ser ovoide parecido a Humpty Dumpty.

El Alkimos.

El Alkimos en sus años de servicio.
El Alkimos es un navío encallado a cuarenta kilómetros de la costa de la ciudad australiana de Perth, el cual comenzó su vida como una nave mercante durante los oscuros días de la Segunda Guerra Mundial; siendo lanzado desde los mueyes de Behthlehem-Fairfield en Baltimore, Estados Unidos.
Originalmente conocida como el George M. Shriver, el Alkimos es lo que comúnmente se conocía como 'Nave Libertad'; un tipo de barcos de carga construidos en masa durante la época de austeridad en la SGM. Estas naves debían ser construidas en cuestión de pocos días y usando materiales de baja calidad, pues el acero y el hierro se ocupaban primariamente para la elaboración de máquinas de guerra que serían enviadas al frente europeo.

La nave George M. Shriver se construyó en tan solo semana y media, y es aquí donde comienzan los sucesos que determinarían su reputación como una nave maldita. Durante la construcción, se dice que un grupo de soldadores fueron aprisionados entre los cascos de la nave por error; así como otros extraños y trágicos accidentes que llevaron a los trabajadores del muelle a decir que el barco estaba maldito.
Oficialmente, el George M. Shriver fue lanzado al servicio el 11 de Octubre de 1943. 

El Viggo Hansteen.
Como sea, el nombre original de la nave fue cambiado en pocos días, pues el 20 de octubre se le asignó a la Misión Mercante y de Carga de la marina Noruega, donde se le renombró como el Vigo Hansteen.
Su primer recorrido fue un tour de dieciocho meses durante la guerra, sirviendo para transportar tanto cargamento como soldados en las violentas aguas del mar Báltico; muchas veces siendo atacada por Botes-U y aviones de la Alemania Nazi. En esta época la reputación negativa del barco reapareció, pues en una ocasión, dos barcos mercantes que escoltaban al Viggo fueron destrozados por los Botes-U de camino a Gran Bretaña; pero sorprendentemente el mismo Viggo no recibió daño alguno, aunque permaneció atascado en un arrecife sin marcar por espacio de seis horas. 
La siguiente coincidencia ocurrió en agosto de 1944, cuando la nave se encontraba en la bahía de Nápoles, Italia. Mientras el contenido de municiones y paracaídas del barco era descargado, un miembro de la tripulación abrió fuego contra una radio operadora canadiense y después se suicidó por razones que jamás se lograron explicar.  Por estas razones y la leyenda de los soldadores emparedados entre las planchas de metal del casco, un gran número de marineros se negaron a trabajar en el Viggo hasta el fin de la guerra.

El Alkimos.
El Alkimos encallado en la década de 1960.
Al finalizar la guerra, la nave cambió de dueño en varias ocasiones, hasta que fue vendida a una compañía mercante griega; la cual la rebautizó como el Alkimos.
Entre supersticiones e incidentes, el Alkimos continuó navegando hasta 1963, cuando realizó su último viaje entre Jakarta y la localidad australiana de Bunbury. A unos kilómetros al norte de Perth, el Alkimos se estrelló contra un arrecife conocido como Beagle Rocks, resultando dañadas las propelas. Se tomó la decisión de remolcarlo hasta Freemantle, para realizar reparaciones básicas y posteriormente enviarla a Hong Kong; donde sería arreglada por completo. Pero, al esperar el remolque, el Alkimos se incendió misteriosamente. Tras apagar las llamas, se intentó remolcar la nave, pero la cadena usada terminó partiéndose luego de una hora y el fuerte oleaje terminó chocando contra una playa.
Al encallar en un banco de arena, el Alkimos permaneció oxidándose en el sol mientras un grupo de trabajadores se encargaron de extraer la carga y los objetos que podían salvarse; dejando siempre a un grupo a cargo de la nave durante las noches para evitar rapiña. Para horror de los vigilantes, al poco tiempo de comenzada la labor empezaron a escuchar sonidos inexplicables provenientes del interior del Alkimos.
Pasos, voces susurrantes y golpes en el casco. Incluso se reportaron olores fantasmales, usualmente el de comida siendo preparada en la cocina vacía de la nave. Se dice que la nave incluso emitía una extraña aura de negatividad, ocasionándole sensaciones de ser vigilados y de fatalidad a quienes la veían a la distancia.

En 1964 se lanzó una operación de salvamento, y tras ser remolcada de la playa por un gran bote de rescate, el Alkimos esperaba a ser movido hacia Manila por la nave Pacific Star. Y como si una fuerza sobrenatural impidiera tal hazaña, al Pacific Star se le ordenó un cese de operaciones debido a una disputa financiera con la compañía filipina encargada del Alkimos.
Incapaz de remolcarlo más lejos, el Pacific Star decidió soltar al Alkimos y dejarlo varado en una formación rocosa a cuatro kilómetros al sur de la playa Yanchep. Al poco de eso, un fuerte oleaje rompió el ancla del Alkimos, por lo que el casco chocó de lleno contra las rocas y resultó dañado gravemente.
Añadiéndole a esto, la nave se incendió mientras se esperaba que la compañía filipina y el Pacific Star arreglaran el problema. Al final, se optó por dejarlo ahí hasta que alguien lo reclamara; y si bien la nave cambió de dueños en varias ocasiones, se optó por dejarla entre las aguas del arrecife.

Barco Fantasma.
Varios equipos de salvamento que intentaron reparar el Alkimos vieron su labor impedida por sucesos paranormales como herramientas que desaparecían repentinamente, solo para aparecer en otros lugares del barco. Se volvieron a reportar olores y sonidos inexplicables, algunos trabajadores se quejaron de ser perseguidos por 'alguien' y se escuchaban conversaciones en los camarotes y bodegas vacías. 
En un terrible incidente, una vigilante fue empujada por una presencia invisible y cayó por las escaleras de una cubierta inferior, perdiendo al bebé que llevaba en su vientre.
En 1969, se determinó que el Alkimos no podía ser salvado y que lo mejor era volarlo en pedazos para así recuperar el metal del casco y venderlo como chatarra. Se llamó a un oficial naval para determinar cuanta dinamita debía usarse para reventar al barco, pero de camino a Perth; el oficial y otros tres encargados del proyecto fallecieron al chocar la avioneta en que viajaban.
De nuevo era como si algo maligno e invisible impidiera que se hiciera algo con el Alkimos. Y esta entidad o fuerza continuó imposibilitando el trabajo de los equipos de desmantelamiento, pues el Alkimos volvió a incendiarse mientras se intentaba remover las placas de metal del casco. Más de ocho compañías de salvamento fallaron en desarmar al buque, todas por accidentes, enfermedades de los dueños y muertes inexplicables.

La leyenda del Alkimos.
Hasta el día de hoy, la nave continúa encallada en las rocas y se cree que la presencia maligna en su interior continúa activa; pues una amplia variedad de sucesos sobrenaturales y fenómenos sin explicación alguna continúan suscitándose en la nave. 
Los motores de los botes fallan al acercarse al Alkimos, los buzos se quejan de que su equipo y las cámaras que llevan dejan de funcionar al internarse en el casco perforado; mientras que quienes suben a bordo tienden a sufrir caídas, resbalones y se quejan de ser 'empujados' por algo. Incluso se dice que los caballos que pasan por la playa frente al Alkimos se agitan bastante, y echan a correr hacia el rumbo de donde vinieron.
Pescadores de Perth dicen ver una aparición a bordo de la nave, un marinero que viste botas de goma y pantalones de pescar, y al cual se refieren como 'Harry'. Originalmente se creía que se trataba de un vagabundo o un ermitaño que vivía en el Alkimos, pero una investigación exhaustiva del interior de la nave reveló que no había nadie viviendo ahí, o rastros de ocupantes anteriores. La nave también es hogar de un perro fantasma, el cual era visto incluso durante los días de servicio de la nave en la SGM.
Los restos del Alkimos en la actualidad.
Como en una película de horror, la presencia a bordo del Alkimos ha sido la causante de varios accidentes fatales, casi todos ellos ahogamientos de buzos y nadadores que buscan explorar la nave. De estos, tal vez el más famoso es el del nadador Herbert Voight, reconocido por recorrer grandes distancias en el océano. Voight desapareció mientras entrenaba cerca del Alkimos, y todas las búsquedas resultaron infructuosas hasta que meses después; su cráneo fue hallado en el interior de la nave.
El autor Jack Wong Sue, visitó el barco como parte de su investigación del libro 'Ghost of the Alkimos', y terminó enfermo con una misteriosa infección respiratoria al poco tiempo de su viaje. Aunque al final se mejoró, su condición llegó a ser tan grave que en algún punto se creyó que no sobreviviría. 
En la actualidad, queda muy poco del Alkimos, pues las condiciones meteorológicas y el impacto constante del agua salada contra el casco han terminado por desintegrar gran parte del barco durante los últimos años; al grado de que ya queda muy poco visible sobre el nivel del agua. Y aunque es popular entre buceadores y amantes de lo paranormal, es poco aconsejable visitarlo; pues se sabe que algunas porciones del barco han comenzado a colapsar sin previo aviso, y se espera que desaparezca por completo en las próximas décadas.

El Parque Shawnee Lake - El parque de diversiones más embrujado del mundo.

Las ruinas de Shawnee Lake.
Conocido como "el parque de diversiones más emmbrujado del mundo", el parque del lago Shawnee se encuentra en Virginia del Oeste, y es un lugar famoso no solo por los eventos paranormales que ocurren en él, si no por una larga historia de violencia y accidentes fatales.

La historia comienza con los indios Shawnee, una tribu que habitaba la región que algún día sería Virginia del Oeste, y que ocupaban el borde del lago como un cementerio. Según los arqueólogos e historiadores locales, se cree que todavía puede haber más de tres mil cuerpos enterrados bajo el parque y en los campos vecinos.
En 1775, dos años antes del inicio de la revolución americana, la familia Clay llegó a Virginia y construyó una pequeña granja al borde del lago. Los Shawnee se sintieron ofendidos por la perturbación de sus tierras sagradas, y al principio se presentaron ante los Clay para pedirles que por favor se retiraran. Mitchell Clay, el patriarca de la familia, hizo caso omiso y continuó con su vida pese a las constantes súplicas de los Shawnee.
No se sabe si fueron los Shawnee o una tribu rival, pero lo cierto es que en agosto de 1783 un grupo de guerreros nativos invadió la granja Clay mientras Mitchell estaba ausente en un viaje de cacería. Al llegar, acabaron con dos de los hijos en el lugar, apuñalándolos y arrancándoles el cuero cabelludo como trofeo. Al mayor lo secuestraron, llevaron al bosque y ahí se le ató a una pira de madera seca para ser quemado.
Placa conmemorativa que describe el 
incidente de Mitchell Clay.
Al regresar y hallar a sus hijos asesinados, el furibundo Mitchell Clay reunió rápidamente a un grupo de colonos y fue a cazar a los Shawnee que vivían en la localidad; matando a la mayoría. Por esta razón es que tanto nativos como colonos decidieron evitar el construir nuevos edificios en donde estuvo la granja Clay, pues se creía que la zona estaba no solo llena de fantasmas; si no de energías negativas.

El parque Shawnee.
Ignorando la leyenda como una superstición rural, en 1926 la tierra fue comprada por un empresario de nombre Conley T. Snidow; que creía que el borde del lago sería un lugar excelente para construir un parque para las familias de los trabajadores que comenzaban a llegar a la región de Virginia del Oeste, famosa por sus minas de carbón.
Originalmente, el parque contaba con columpios circulares, una rueda de la fortuna y un estanque acondicionado para nadar y pescar. A estos pronto se les sumaron un salón de bailes, puestos de comida y una alberca. Para 1950, el parque ya contaba con carritos chocones, una montaña rusa y botes de pedales para el estanque y el lago. 
Parecía que la superstición finalmente había desaparecido, pues no había un fin de semana que el parque del lago no estuviese a reventar con familias de los pueblos y los condados cercanos. O al menos, hasta una racha de incidentes que comenzaron en esa década.
A mediados de los cincuenta, una niña que montaba en el columpio circular falleció por un incidente bastante inusual: Un camión en reversa no vio o no pudo frenar al llegar a los columpios, y la niña se estrelló de lleno contra el vehículo cuando este se atravesó en la trayectoria del juego. La niña falleció en el acto.
Más adelante, en 1966, la desaparición de un niño de once años en el parque concluyó cuando, una semana después de su desaparición, se encontró su cadáver putrefacto en el fondo del estanque para pescar. Resulta que el chico había estado nadando en el fondo cuando su brazo se atoró en una pipa de drenado y se ahogó al no poder sacarla a tiempo.
Al poco tiempo de esta última muerte, el parque fue cerrado y sus atracciones terminaron como ruinas oxidadas en medio de los bosques de Virginia del Oeste, hasta que en 1985 se volvió a comprar el parque con la intención de convertirlo en un campamento con cabañas de pesca. 

Los columpios donde supuestamente se aparece la niña.
Con el tiempo, los visitantes a las ruinas del parque comenzaron a reportar una amplia gama de situaciones inexplicables, que incluyen pero no se limitan a:
-Una sensación de persecución y ser observado al entrar al parque.
-Ataques de pánico repentinos.
-Sensación de fatalidad al acercarse a los columpios.
-Contacto de manos invisibles en los hombros.
-Ser empujado o golpeado por fuerzas no físicas.
-Objetos que se mueven solos.
-Sombras que rondan y se ocultan entre los juegos.
-Columpios que se mueven por sí solos.
-Apariciones del tamaño de niños entre los pastizales y los juegos mecánicos.
-Sonidos anómalos como risas infantiles, susurros al oído, gritos, cánticos en lenguajes desconocidos y llantos.
-Figuras inexplicables y niebla en fotografías.
-Fenómenos de voz electrónica entre los que se han registrado voces que dicen "Por favor, váyanse", "No", "No hablaré" y la voz de una niña que parece susurrar "Estoy en los columpios".

De acuerdo con el dueño del parque y algunos visitantes, el fantasma más activo es el de una niña que aparece cerca de los columpios. A la niña se le describe con un vestido rosa manchado de sangre seca, con una expresión sombría en el rostro y el poder de paralizar a quien la mira a los ojos.
Otro fantasma es el de un suicida que saltó de la cima de la rueda de la fortuna, y que es visto como una sombra en el asiento más alto; y que a veces se deja caer, solo para desaparecer antes de tocar el suelo.
En el caso del estanque, o más bien la charca de agua lodosa que es hoy; algunos pescadores que la visitan con la intención de atrapar uno de los peces gato introducidos en la década de los ochenta; cuentan historias de figuras oscuras que flotan bajo la superficie y unas manos que parecen brotar del fondo para jalar a quien se introduzca en el agua.
Los espíritus de nativos americanos suelen aparecer cerca de los viejos puestos de comida, manifestándose durante las noches ya después de que el parque ha sido cerrado o en épocas donde no hay campistas; por ejemplo en el invierno.
Caso curioso y relacionado es el que ocurrió con el equipo de producción del programa "Los Lugares más Aterradores de la Tierra", del Travel Channel en el año 2005.
Los camarógrafos y el equipo de investigación se negaron a entrar al parque porque además de escuchar cánticos y tambores indios, se percibía una sensación de fatalidad en el ambiente, como si algo malo fuera a ocurrirles. En el programa "Ghost Lab", un miembro del equipo quedó inexplicablemente atrapado dentro de una taquilla, aún cuando la puerta no contaba con una cerradura o un mecanismo que impidiera su apertura.

jueves, 13 de abril de 2017

Árboles Embrujados.

Se dice que los lugares con historia tienden a presentar extraños sucesos con el tiempo, escenificaciones o impresiones de acontecimientos del pasado, así como espíritus chocarreros o almas en pena que quedan ancladas a un sitio por ser de valor para ellos durante el tiempo en que vivieron o por haber fallecido ahí.
Los espíritus pues, se arraigan no solo a construcciones, campos de batalla o caminos; si no incluso a las características y otros objetos presentes en el lugar en cuestión. ¿Cuántos de nosotros no hemos escuchado leyendas de árboles embrujados? Árboles de tal vez cientos de años en los cuales la gente comenta que se aparecen siluetas de personas ahorcadas colgando de las ramas, que el solo tocarlos significa la muerte bajo una maldición o inclusive que han sido poseídos por el espíritu de alguien que murió a su sombra.

El árbol del Diablo.
El árbol del Diablo, Nueva Jersey.
Nuestro primer caso es posiblemente el más famoso de este tipo, un viejo roble retorcido que crece en el condado de Somerset, en Nueva Jersey. 
Ahí, solo en medio de un campo abierto y con sus ramas sin follaje extendiéndose hacia los aires; este árbol ha recibido el ominoso nombre de 'El Árbol del Diablo'. Se dice que está maldito luego de que hace muchos años, un granjero asesinara a su familia y luego cometiera suicidio colgándose de una rama. Desde entonces, la reputación del árbol solo se vio incrementada gracias a varios suicidios y asesinatos durante las décadas. Incluso llegó a ser el punto de reunión para una secta del Ku Klux Klan, quienes ocupaban el árbol para colgar y linchar a personas de color.
Se dice que esta historia de violencia puede haber corrompido al árbol, y que ha crecido así tras alimentarse de las almas de quienes murieron a su alrededor. La leyenda de la maldición reza que cualquiera que intente vandalizar el árbol, sufre un  accidente al poco tiempo; y que quienes han intentado orinar en él tienden a fallecer a causa de percances inexplicables y violentos. Otros más dicen que el solo hecho de hablar negativamente del árbol puede provocar desgracias.
Además de esta extraña reputación, en él ocurren sucesos que hasta la fecha no pueden ser explicados: En invierno, el tronco se calienta por sí mismo y aún haya fuertes nevadas, las inmediaciones del árbol se encuentran desprovistas de nieve por alguna razón; por lo que algunos creen que tal vez sea un portal al infierno.
Se pueden escuchar gruñidos si se pega el oído al tronco, así como llantos, gritos y risas de niños durante las horas de la noche; como si todos ellos provenieran del árbol. Otra leyenda más reza que quienes tocan el árbol, sufren una pigmentación negra en las manos, como si hubiesen palpado ceniza volcánica. Finalmente, existe una leyenda que involucra una camioneta pickup de color negro que tiende a perseguir a quienes se acercan solos al árbol; desapareciendo misteriosamente cuando la persona sale del prado en que este se encuentra.

El Roble del Muerto.
Más al sur, a una distancia del pueblo de Kissimmee en Florida, se encuentra un árbol antiguo al que se le apoda 'el Roble del Muerto'. De acuerdo a la leyenda, que data de la época de los españoles, un grupo de conquistadores capturó a un hombre que montaba un caballo blanco y lo ahorcó bajo el árbol por supuestos crímenes contra la corona española.
Un fantasma sin cabeza supuestamente merodea las inmediaciones del roble, y persigue a aquellos que se acercan demasiado. 

El Olmo de Bara-Hack.
Las ruinas de Bara-Hack.
A las afueras de la ciudad de Pomfret, en Connecticut, existe un área que anteriormente fue una aldea de nombre Bara-Hack; la cual fue abandonada en la guerra civil y de la cual hoy solo quedan ruinas y vallas de piedra.
Aquí existe un olmo supuestamente embrujado. Se dice que los esclavos del dueño de una plantación fueron los primeros en percatarse de que algo estaba mal con el olmo en el cementerio de la aldea; pues al trabajar durante las noches veían apariciones de los recién fallecidos y extrañas criaturas de ojos brillantes que merodeaban en los bosques cercanos al árbol. Hoy, el árbol de Bara-Hack es solo un tronco petrificado y de la aldea queda muy poco.
Pero en las inmediaciones se pueden escuchar sonidos de personas hablando, el galopar de caballos, las ruedas de viejos carruajes y ladridos de perros; como si la aldea de Bara-Hack siguiera existiendo luego de todo este tiempo.
Del árbol en sí, se dice que por las noches se puede ver el espíritu de un bebé acostado entre las ramas. Quienes lo han visto, se sorprenden, pues durante el día se pueden dar cuenta de que del árbol ya solo queda un tronco podrido y petrificado.

Los árboles de Ellis-Bolles.
En Mattapoisett, Massachussetts, existe un cementerio antiguo conocido como Ellis-Bolles; el cual es recorrido por un camino de terracería conocido como Wolf Island Road, y donde algunos automovilistas, ciclistas y excursionistas dicen haber visto cuerpos colgando de las ramas de los árboles en el cementerio.
Se dice que estos cuerpos son un grupo de soldados capturados en los bosques durante la época de la revolución americana, los cuales fueron colgados por sus crímenes contra la corona británica. 

El Latigueador.
También en Massachussetts existe un árbol conocido como el Latigueador, un sicomoro en el cual tuvo lugar un castigo por látigo contra un hombre de nombre Abijah Worster.
Worster pertenecía a un grupo religioso de nombre Cuáqueros de Shaking, quienes fueron expulsados del lugar durante un disturbio en 1782. Se dice que Worster intentó detener los ataques a su congregación, y como castigo fue atado al árbol y masacrado a latigazos; muriendo por sus heridas al cabo de un tiempo. Se dice que el árbol no solo está maldito, si no que todos los relacionados al ataque contra los cuáqueros fallecieron al poco tiempo de ello por causas sobrenaturales.

El árbol fumador.
En el cementerio de Sagamore, también en el estado de Massachussets, existe un árbol retorcido y deformado por la edad; el cual supuestamente emite un olor a humo de cigarro, pues está embrujado por un hombre llamado Emory Ellis, que se opuso a la construcción del canal de Cabo Cod y que continúa apareciéndose en el sitio para expresar su molestia.

La Dama del Ciprés.
Ciprés en la bahía de Monterey.
En la costa de la bahía de Monterey, California, existe un gran número de árboles cipreses; pero el más famoso de ellos es el que se alza en Pebble Beach, que es hogar de un espíritu conocido como 'La Dama con Encaje', que ronda la calle de 17-Mile Drive. 
La Dama aparece en noches de niebla, asustando a conductores y haciéndolos chocar. Este espíritu toma la forma de una mujer joven vestida de novia con una expresión melancólica. Como un dato extra, hace años un surfista de renombre falleció en la playa cercana al árbol.

El árbol ensangrentado de Ontario.
En Ontario, Canadá, existe un árbol viejo que continúa creciendo al final de la pista de aterrizaje de un aeropuerto local; y el cual supuestamente está muy embrujado. Durante la segunda guerra mundial, las víctimas de un choque de avión fueron colocadas al pie de este árbol; lo que según la leyenda, lo hizo crecer de manera abnormal.
Se dice que si alguien se le acerca, se pued eescuchar el ruido de cuervos posados en las ramas; aún cuando no haya ningún ave cerca. También se reporta que inspira una sensación de temor y fatalidad en quien se le acerca.

El árbol de Manglojodi.
En el estado indio de Orissa existe una aldea de nombre Manglojodi, donde se encuentra un árbol rodeado por rejas y al que los pobladores evitan acercarse. 
La leyenda reza que está habitado por una bruja, la cual usaba magia negra para robar las almas de niñas y adolescentes con el fin de incrementar su poder y prolongar su vida. Eventualmente, la gente se enteró de lo que hacía y una turba iracunda la linchó y colgó del árbol. Al morir, enterraron su cuerpo en las raíces, y se dice que su espíritu aún vive en el interior de él. Se dice que al acercarse a él, la gente es agredida por piedras lanzadas por seres invisibles, y que se pueden escuchar voces demoniacas que ordenan alejarse del lugar.
Quien lo toca, muere al poco tiempo de una enfermedad hemorrágica. Otros más mencionan que en él se aparece un gato blanco espectral, el cual agrede a quienes se acercan demasiado.

En árbol de algodón.
En Mahaicony, Guyana, existe un árbol de algodón que mata a quien intenta derribarlo.
Hace años, se planteó la construcción de una autopista que pasaba justo por el espacio donde se alzaba el árbol. Al llegar a cortarlo, tres trabajadores cayeron muertos antes de poder usar sus sierras contra el tronco. Este acto aterró tanto al equpo de construcción sobreviviente, que optaron por modificar el diseño de la autopista y hacer que rodeara el huerto.
El árbol aún continúa existiendo, y el folklore caribeño de la zona dice que es hogar de espíritus, demonios y otros seres sobrenaturales.

Las palmas de Al Ain.
En Dubai existe un huerto de palmas cerca del camino Al Ain, el cual está rodeado por vallas de metal; y se cree que quien camina en él es sofocado por un grupo de Djinn que habitan entre los árboles. Un hombre que chocó su árbol contra los árboles hace años, dijo haber escuchado a un Djinn mientras yacía herido y esperando a los equipos de paramédicos.
Se cree que todos aquellos que intentan derribarlos, mueren por medio de una maldición; y que las cuchillas de machetes, sierras y otras armas son incapaces de cortar la madera. Además de los Djinn, hay una creencia popular de que el huerto fue un cementerio, y que en él se aparece el espíritu decapitado de un mercader de camellos.

El árbol de la niña.
En Tarragona, España, existe un árbol conocido como 'el árbol de la niña'.
De acuerdo con la leyenda urbana, hace años un par de muchachos que viajaban en motocicleta sufrieron un accidente al atravesar una curva; pues dijeron haber visto a una niña ahorcada colgando de las ramas. Al poco tiempo, los jóvenes fallecieron por las heridas en el accidente. Hasta hoy, se alerta a quienes transitan por ahí que eviten ver ese árbol.

El misterio de los trabajadores sociales fantasma.

Desde 1980, el Reino Unido ha experimentado varias oleadas de pánicos morales relacionadas con ominosos personajes conocidos como "Trabajadores Sociales Fantasmas"; extraños que se presentan en las casas con supuestas órdenes para revisar e incluso llevarse a los pequeños que en ellas habitan. Una búsqueda en internet puede entregar cientos de historias en sitios como el área metropolitana de Londres, Inverness en Escocia, Liverpool y Manchester; entre otros. De manera curiosa, ninguno de estos personajes ha podido ser capturado o identificado; lo que exacerba las teorías de conspiración entre la población de las islas británicas.

La primer ola comenzó en 1987, en medio de un caso de histeria colectiva en las ciudades de Nottingham y Manchester. De acuerdo con historias publicadas en tabloides de la época, en los bosques de las campiñas británicas se reunían grupos de satanistas que sacrificaban, abusaban y devoraban bebés como parte de oscuros rituales demoníacos.
A estos siguió una extensiva cacería de brujas, la cual no entregó resultados o culpables en concreto más allá de rumores histéricos entre las autoridades religiosas y asociaciones de padres de familia. Y tal vez como parte de esto, aparecieron los primeros casos de trabajadores sociales fantasmas; parejas de hombres o mujeres vestidos con ropa formal, portando identificaciones de los organismos sociales de la época y órdenes de examinar a los niños de un hogar por supuesto maltrato infantil. 

En 1990 se hizo famoso el caso de Elizabeth Coupland, una madre soltera que dijo haber sido visitada durante un día invernal por dos mujeres que llevaban traje negro, las cuales se presentaron como empleadas de la Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad Infantil y argumentaban que un vecino había reportado un caso de maltrato referente a sus dos hijos, de dos años y seis meses.
La visita al departamento de Coupland concluyó sin eventos fuera de lo normal, a lo que Elizabeth asumió que no volvería a ser visitada pues su familia era estable y ninguno de los niños presentaba evidencia de haber sido maltratado.
Pero, al cabo de unos días fue visitada de nuevo por una de las mismas mujeres, que en esta ocasión viajaba acompañada de un hombre que de acuerdo con Elizabeth; no presentaba emoción alguna en el rostro y tenía movimientos que rayaban en lo mecánico. Los supuestos trabajadores le informaron que sus hijos irían con ellos para ser llevados a un hogar temporal debido a irregularidades notadas en la visita anterior. De inmediato, Elizabeth amenazó con llamar a la policía para que supervisaran la operación; lo que hizo que los visitantes salieran huyendo del lugar sin decir otra cosa.

La Operación Childcare.
Por esto se lanzó la operación Childcare en el sur de Yorkshire a finales de ese mismo año, obteniendo más de 250 reportes. La policía llevó investigaciones que condujeron a que de estos, solo dos eran genuinos y unos dieciocho más debían ser considerados como 'serios'. Los criminólogos de la época especularon que bien podría tratarse de vigilantes decididos a tomar cartas en el asunto por sí mismos, investigadores contratados por algún cónyuge o ex pareja para pelear por una custodia o inclusive pedófilos.
Uno de los dos incidentes es el ocurrido a una mujer llamada Anne Wylie.
Wylie declaró que una mujer llegó a su casa al poco tiempo de que su hijo de año y medio había sido hospitalizado por un ataque de asma, presentándose como una inspectora de sanidad.
De acuerdo con Wylie, la mujer no portaba identificación, lo que le hizo pensar que algo no estaba bien. Además de eso, se percató de que en el auto de la mujer se encontraba un hombre sentado en el asiento del copiloto, y por ello le preguntó más datos para corroborar su identidad. Wylie se sorprendió de que la mujer sacara un archivo en el que aparecía el registro médico de su hijo.
Tras una discusión prolongada, Wylie logró que la mujer se fuera, y acto seguido llamó a la oficina local de salud; quienes le confirmaron que la mujer no trabajaba para ellos.
La descripción dada fue la de una mujer de veinticinco a treinta años, de metro sesenta de alto, delgada, de cabello castaño claro y un lunar al lado del ojo derecho; y vestida con un uniforme color azul claro similar a los abrigos de las enfermeras inglesas.
La operación Childcare llegó a su fin en 1994, cuando las autoridades británicas llegaron a la conclusión de que ningún niño había sido secuestrado, y que los casos terminaban en que los pequeños solo eran 'examinados' por los visitantes.
Varios criminólogos involucrados con la operación intentaron desarrollar un perfil de posibles sospechosos, así como discernir un posible motivo; pero lo mejor que pudieron plantear fue que se trataba de grupos de pedófilos, imitadores o madres que habían perdido a sus hijos propios.
Uniforme de enfermera británica en los 80.
Similar al descrito por la señora Wylie.
Los reportes disminuyeron hasta octubre de 1995, cuando la familia Dunn, de la ciudad de Manchester, fue visitada por una mujer de unos treinta y cinco años; la cual se presentó como miembro del Consejo de la ciudad, y que estaba ahí para investigar un reporte anónimo de maltrato infantil.
El señor Dunn le exigió ver una identificación, a lo que la trabajadora respondió que iría a buscarla a su auto; donde seguro la había dejado. Observando desde el pórtico de la casa, Dunn se dio cuenta de que en el auto de la mujer había otros dos hombres, los cuales intercambiaron palabras con la mujer por un momento. Acto seguido, la trabajadora social subió al vehículo y este arrancó a toda velocidad.

En 2001, el diario escocés Daily Record publicó una alarma para la localidad de Inverness tras recibir una serie de llamadas informando de una pareja sospechosa de trabajadores sociales, los cuales tocaban a las casas y pedían se les permitiera inspeccionar a los niños viviendo en ellas.
Las descripciones eran las de un hombre robusto de metro ochenta de alto, pelirrojo y barbado; mientras que su compañera era castaña y medía aproximadamente un metro setenta. Ambos vestían trajes negros y llevaban portafolios, así como identificaciones del departamento de trabajo social para acreditarse.
El departamento de trabajo social de Escocia respondió a la publicación emitiendo un comunicado, en el cual se explicaba que no se habían enviado a trabajadores con esa descripción; y al que al verlos o recibir visitas de ellos se les reportara de inmediato a la policía de Inverness.

Recientemente, en el 2014, el Daily Mail siguió un caso ocurrido en abril de ese mismo año e informó a los padres de Gloucestershire que debían prestar atención a visitas de estos trabajadores, y que no importaba que presentaran identificaciones; que no se les debía permitir acceso al domicilio.

La teoría de Higgs y Wyatt.
De la infinidad de teorías propuestas por las fuerzas policiales británicas y la población, está la de que esta racha de trabajadores sociales fantasma pueda estar inspirada en un escándalo de abuso de menores que tuvo lugar en 1980, cuando dos pediatras abusaron de su poder para realizar toda clase de escandalosos procedimientos de extracción de menores.
Marietta Higgs y Geoffrey Wyatt eran una pareja de pediatras que desarrollaron un supuesto 'examen' para diagnosticar abuso sexual hacia menores.
El método de Higgs se conocía como 'dilatación anal relajada' o "RAD" por sus siglas en inglés. La doctora podía supuestamente diagnosticar abuso sexual sin riesgo de equivocación al palpa el área cercana al ano de un niño. Basado en la respuesta fisiológica del área, Higgs creía que se podía determinar si había sufrido un abuso sexual anterior.
Mediante este examen, Higgs y su colega Wyatt justificaron la extracción de más de cien niños de sus hogares en espacio de un par de meses. Las críticas al sistema llevaron a que una mujer de nombre Elizabeth Butler-Sloss iniciara una investigación, la cual terminó revelando que la mayoría de los diagnósticos de Higgs y Wyatt eran incorrectos.
Como resultado, 94 de los 121 niños removidos de sus hogares fueron devueltos.
Por esto se abrió una nueva ley en 1991, la instauración de la Children Act.
Esta mandaba que los trabajadores sociales debían intervenir al mínimo, y que aún cuando se debía extraer a un niño, los trabajadores debían presentar evidencia inmediata de que el niño sería enviado a un hogar estable o con familiares inmediatos.