viernes, 4 de septiembre de 2015

Los asesinatos de Cannock Chase.

Fotografía tomada en Cannock Chase.
Entre el primero de diciembre de 1964 y el 19 de agosto de 1967, cuatro niñas de entre 5 y 9 años fueron secuestradas, estranguladas y sus cuerpos arrojados en la zona boscosa de Cannock Chase, en Staffordshire, Inglaterra. De las cuatro niñas, solo una sobrevivió.
Los crímenes horrorizaron a la comunidad y se dio inicio a una de las búsquedas más grandes en la historia de Inglaterra, la cual culminó en la captura de Raymond Leslie Morris. Éste coincidía con la descripción dada por varios testigos, además de que ya anteriormente había sido interrogado por la posesión de pornografía infantil. A esto se le añadió que era el dueño de un automóvil Austin A55 de color gris, el cual había sido visto en escenas de secuestro anteriormente.
Como resultado, se le encontró culpable por el asesinato de Christine Darby, de siete años; pero la policía sospechaba que tenía qué ver con la muerte de Margaret Reynolds (de seis años) y Diana Joy Tiff (de 5), cuyos cuerpos fueron hallados juntos a cien metros de donde se encontró a Christine Darby.
Morris murió en prisión el 11 de marzo del 2014, a la edad de 84 años.

Poco después de su muerte, personas que caminaban cerca de Cannock Chase comenzaron a reportar "niños de ojos negros" en el área. Un visitante supuestamente escuchó la sonrisa de una niña detrás de él, y al voltear se encontró con una pequeña de ojos completamente negros. Michelle Mason, una habitante de la localidad, estaba de excursión en el bosque junto a sus dos pequeños hijos; cuando decidió tomarles una fotografía como recuerdo de la visita.
Días después, tras revisar las fotografías en su cámara digital, se encontró con algo que le heló la sangre: En el extremo derecho de la imagen aparecía la imagen de una fantasmal pequeña de ojos negros sosteniendo lo que parecía ser un aro de hula hula.

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